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martes, 3 de agosto de 2010

Empleo 2.0: Tu carrera profesional empieza hoy

Para todos aquellos que esteis buscando trabajo, os dejo esta slideshare de @yoriento (Alfonso Alcántara):

Empleo 2.0: Tu carrera profesional empieza hoy.
Podeis ver más presentaciones de Alfonso Alcántara. pulsando en el link

jueves, 22 de julio de 2010

Formularios de registro armas potentes pero peligrosas

Los formularios de registro son la herramienta más útil con la que cuentan la gente de marketing de las empresas a la hora de poder obtener información de sus visitantes y hacer tareas de segmentación y planificar campañas de comunicación o definir nuevos contenidos o servicios para la web.

Pero para el cliente, rellenar formularios es un palo, es un coste, no monetario, sino mental. A lo que se une el tema de tener que recordad el usuario y password que se escribió en el formulario, eso si no es la aplicación la que te genera un password aleatorio que luego no siempre se cambia, o se consigue cambiar.

En el mercado se están creando plataformas de autenticación conjunta como: Facebook Connect, Twitter OAuth, OpenID o Google Profile. El uso de estas plataformas nos ahorra tener que rellenar un formulario y de tener que añadir un usuario y contraseña a nuestra lista de passwords.

Desde el punto de vista de una empresa que quiera optar por contratar un servicio de login centralizado, habría que saber que coste monetario tiene suscribir alguno de estos servicios y si hay alguna otra compensación no monetaria que añadir. A parte de que como hemos dicho estamos dejando nuestra arma más poderosa de marketing en manos ajenas, perdiendo el control sobre el formulario y quedando a expensas del conjunto de datos de los suscriptores a los que nos quieran dar acceso dichos servicios.

Así como perdemos el control sobre el correcto funcionamiento del sistema de registro, como me ha pasado hace un rato intentando escribir un comentario en Geeks.cat que después de llevar un buen rato escribiendo y supuestamente autenticado por Twitter OAuth al pulsar enviar, se ha desconectado y al volver atrás se había perdido todo lo escrito, con la mala imagen que eso me ha dado de la página y el berrinche que me he llevado.

Y desde el punto de vista del usuario final, ¿Qué grado de protección tenemos de nuestros datos si lo que en principio era un formulario de registro, se convierte en una plataforma de autenticación? Como controlamos a que datos, externos a los de acceso, se están cediendo a terceros, porque una cosa son los datos básicos de autenticación, y otra que no sirve de nada tener una política restrictiva o de privacidad alta de lo que escribo en mi perfil de mi blog, de Facebook o de Twitter si luego se los ceden libremente a todo el que les pague una cuota.

Luego está el tema de que tener una llave mágica que abra todas las puertas es, a priori, algo fantástico y superútil, pero a la vez algo superpeligroso en caso de perder la llave o que te la roben. Cuantas más puertas abra tu llave más perjudicial puede ser que alguien se apodere de ella y la use para suplantarte en la red.

martes, 22 de junio de 2010

Dentro y fuera de la red, ¿Existe una línea fronteriza?

A pesar del auge de las redes sociales existe vida más allá del 2.0. Es más, la vida y la virtual se complementan y convergen. Ya no se usa la vida 2.0 para huir de la 1.0 sino para todo lo contrario, para contar a todos tus vivencias y pensamientos 1.0. Las redes unen más que aíslan. Te permiten estar en contacto y compartir experiencias y conocimientos con gente que por lejanía geográfica te hubiera sido imposible conocer de manera analógica.

Si bien es cierto que, a veces, hablamos más con nuestros amigos 2.0 y que con nuestros conocidos 1.0, nos morimos por conocerlos en persona, “desvirtualizarlos” como se dice en la red. Es la fusión total, ya no se entiende el 2.0 y las redes sociales sin que pasen tarde o temprano a formar parte de nuestro círculo 1.0.

Gracias a las redes y al 2.0 descubres que no eres el único bicho raro del planeta que tiene un determinado hobby o que es fan de un determinado grupo o tipo de música. La vida se vuelve 2.0 porque tu agenda ya es electrónica y reside en la red, gracias a la red organizas tus salidas y quedadas con tus amigos, te enteras de eventos relacionados con tus aficiones y con tus obligaciones profesionales.

En el mundo 1.0 cuando no podías asistir o quedar te lo perdías. Te lo podían contar pero no era lo mismo. Con el 2.0 y las tecnologías de las redes sociales puedes vivirlo sin necesidad de estar físicamente allí. Además te permite desdoblarte, la ubicuidad, estar en más de un sitio a la vez y viviéndolo con casi la misma intensidad que si estuvieras allí de forma presencial.

Muchos hablan de pérdida de privacidad, pero es que desde que el hombre decidió vivir en sociedad al poco tiempo de bajar del árbol, tuvo que firmar lo que Rousseau llamó el contrato social. E implícitamente renunció al anonimato que tenía cuando vivía aislado en la selva. Si bien, que hayamos “renunciado” a parte de nuestra privacidad e intimidad, no implica ni que permitamos que alguien pueda hacer un mal uso de lo que mostramos ni que dejemos de ser dueños de nuestra privacidad e intimidad y que por lo tanto debamos cuidar lo que mostramos a los demás.

El mantener nuestra “reputación” no es algo nuevo del 2.0, ya existía en la vida 1.0, sólo que lo que hacemos en la Red llega y puede llegar a más gente. Y por lo tanto no es que debamos cuidarlo más, es que, debido a la imparable convergencia del 1.0 con el 2.0, si no somos iguales, o similares, dentro y fuera de la red, nos vamos a encontrar dentro de una dualidad difícil de sostener.